miércoles, 28 de abril de 2010

Jonathan Messe vale un viaje interminable.




El pasado sabado tuve uno de esos viajes en carretera para olvidar. Viajaba junto a Pilar hasta Malaga donde ella debia acompañar al piano a la escolanÍa de mi localidad y bueno, simplemente todo salió mal. Nos dieron un horario de concierto equivocado, pinchamos, tuvimos que hacer parte del viaje en el autobus rodeado de cincuenta niños, no nos dieron de comer por lo que tuvimos que entrar en un bar para pijos y finalmente reventamos la rueda del coche teniendo que volver con la de repuesto a unos 70 km/h. Lo que se llama un paseo horrible vamos.


No obstante hay cosas que arreglan cualquier mal dia y precisamente gracias a la citada descoordinación en los horarios pude hacercarme al CAC de Malaga y visitar la reciente exposición del joven artista Jonathan Messe, la mas importante realizada en nuestro país.


Yo conocía la obra de Messe de pasada, por algunos libros, y si, me gustaba, pero sin entusiasmarme, pero lo cierto es que nada tiene que ver ojear un par de papeles impresos con estar presente delante de sus enormes cuadros.


La primera impresión es de desconcierto y sentirse desbordado, tal es la acumulación de elementos historicos, mitologicos, biograficos, políticos, culturales... que aparecen en ellos, sumergiendonos en un horror vacui del todo existencial, como si para Messe el ser hmano no fuese otra cosa que esa acumulación, mas alla que su historia, el hombre sería la huella que de ella ha quedado en él en forma de sustrato a los que Messe da forma con multitud de referencias, narrativas y conceptuales, trasladadas al lienzo con una factura brutalmente expresionista (a su lado las dos generaciones del expresionismo alemán precendentes parecen colegialas) un compedio de actividades cotidianas y reseñas filosóficas, referentes artisticos y elementos escatológicos, violencia y sexo, alcohol, cine o leyendas germanicas...


No deberian perdersela.
PD: las fotos estan echas con movil, no es que no recuerde como se hacen...

Preparativos











El proximo martes 4 se inaugura una exposición colectiva en la casa de la cultura de Los Palacios, con pinturas, dibujos, ceramicas, moda etc etc, nada del otro mundo la verdad. Yo por mi parte colgaré algunas obras, fotos y pinturas, aunque lo mejor es que podre convertir en una instalación la obra sobre el límite de la representación y la imagineria nazi que me viene rondando desde hace años, creo que así si que tendrá una forma adecuada, menos anecdótica y podre por fin desplazar los significados asociados al nazismo y el holocausto, que son inevitables, hacia algo mas genérico y relacionado con mi preocupación por el lenguaje de las imágenes, los límites del arte, y el final del sentido en el mundo contemporaneo. O eso espero.

martes, 23 de marzo de 2010

En torno a la muerte del arte.

Desde hace casi treinta años los círculos teóricos en torno al arte vienen anunciando el final de mismo, la muerte de la pintura,  el fin de la historia, de la modernidad, del arte en general son nociones de uso común en nuestro tiempo, pero ¿que quieren decir exactamente? Es obvio que el tiempo sigue su curso, que el pensamiento moderno aun tiene un enorme calado en nuestra sociedad y que a nuestro alrededor vemos a cientos de artistas que nos ofrecen su obra, no obstante ninguna de estas evidencias funcionan como lo hacia en la modernidad. Lo que se quiere decir cuando hablamos de muerte del arte no es que dejen de existir creadores, que las representaciones carezcan de sentido, sino que este ha cambiado bruscamente. En otras palabras, que en el transcurso de siglo XX el arte a sufrido modificaciones equiparables a las acontecidas en el renacimiento y como en aquel momento, se ha transformado hasta ser otra cosa.
Cuando hablamos de arte no dejamos de hablar en ningún momento solo de un concepto, carecterizado por una serie de asociaciones que, nunca debemos ovidarlo, nos pertenecen solo a nosotros, a los seres humanos que habitamos en occidente en una determinada franja de la historia, estas acotaciones giran en torno a los conceptos de creatividad, autoría, virtuosismo, personalidad etc. Pero mas allá y de forma mas genérica podemos hablar bajo esta premisa de un tiempo en el que el arte no existía, o por decirlo de otra forma, el arte no era arte.
Antes del renacimiento la labor del artista era la de lo que hoy llamaríamos un artesano, ni en Roma, ni en Grecia, ni en Bizancio o las cortes medievales europeas existieron artistas y por lo tanto tampoco arte, es solo bajo nuestra moderna mirada, bajo la perspectiva social de lo que en el mundo moderno hemos denominado arte que se ha aplicado ese termino a las imágenes elaboradas en aquellas épocas, sin embargo dicha condición artística nunca formo parte en su elaboración. El caso mas evidente está en las creaciones rupestres que eran mas próximas a una liturgia religiosa que a lo que llamamos creación artítica. A partir del Renacimiento todo cambia y las obras de arte se revisten de un aura distinta, se separan de la sociedad, se vinculan al gusto estético y y a la labor manual e intelectual del autor que pasa a denominarse artista.
Todo este argumento en torno a arte cuando no era arte nos sirve aquí para hablar del momento presente, en el que todos los conceptos de autoría, de maestrías, de estilo, de la obra de arte como algo cubierto de aura de lo excepcional ha desaparecido, no existe un camino que recorrer, o un fin elevado que el arte busca, el arte ahora no tiene nada que ver, aunque se parezca mucho en ocasiones, a lo que venia siendo hasta mediados de siglo XX. Quizás el concepto de arte que manejaba el mundo moderno ha desaparecido, el arte es otra cosa que desde luego no es Arte, a esto nos referimos a decir que el arte a muerto.
“debemos pensar en el arte después del fin del arte, como si estuviésemos en una transición desde la era del arte hacia otra cosa, cuya forma y estructura exacta aun debemos entender”[1]
A este arte que ya no es arte es a lo que se llama  arte posmoderno, lo que nos deja claro que el arte murió en la modernidad y que además llega a su fin en el seno de la modernidad, siendo el estallido moderno un final espectacular que agotó en su interior el arte llevándolo hasta un límite que no podría superar y que lo obligó a reinventarse. Gracias Warhol.

[1] Arthur C. Danto. Despues del fin del arte. Paidós Transiciones. P.26. 1999.

domingo, 31 de enero de 2010

La elección.





Nuestro cuerpo es lo que somos para los demás y podemos verlo a partir de los ojos que nos miran.
Cuando nos vestimos solo estamos ocultandonos a esa mirada, que es la suya y la nuestra.
La elección es una serie indeterminada de fotografías que giran en torno a la problemática del cuerpo en relación a la visión con la ropa como protagonista.

"ponerse la ropa es ocultar el estado objetual de uno: es afirmar el derecho de ver sin ser visto; o sea, de ser puro sujeto. De ahí que el símbolo bíblico de la caida tras el pecado original sea el hecho de que Adan y Eva saben que estan desnudos"
Jean-Paul Sartre










miércoles, 27 de enero de 2010

¿Coincidencias?

Obras pertenecientes a la serie Underwater de Erin Mulvehill. 2009



Cámara oculta. David Mayo. 2004.




Hace poco descubrí a un artista muy joven que me sorprendió doblemente, por un lado por la extraordinaria calidad de su trabajo y por otro por la coincidencia visual de una de sus series con una obra que yo había realizado hace varios años titulada Cámara oculta.

Las obras distan de ser iguales formalmente, mientras que Mulvehill trabaja con la imagen única yo utilizaba por entonces secuencias fragmentadas. no comparten tamaño, ni formato y es indudable que toda la obra de Mulvehill busca una perfección formal y una construcción dramática que no comparte Cámara oculta, mas cercana a una (fingida) espontaneidad y amateurismo, o por decirlo de alguna forma, a la no-ficción.

En definitiva mientras mi obra resulta mas ensayística la de Mulvehill es muxo mas representacional.

No obstante se trata de distintos caminos para acceder a una misma significación, la de la fotografia (la imagen) como jaula, la de la imagen del cuerpo como limite del ser, solo visible y nada mas, con los elementos de cosificación que ello implica.


Mas de Mulvehill:

Film-límite: El año pasado en Marienbad.





Al enfrentarnos con el arte de nuestro tiempo sentimos una enorme perplejidad e incluso desconcierto ante una escena que no se parece en nada, o que se parece cada vez menos, a lo que venia siendo asta aproximadamente la mitad del siglo XX. Las causas de fin del arte moderno son varias y una de ellas es, por supuesto, el agotamiento de ciertas fórmulas, no obstante habria que preguntarse que lleva asta este agotamiento, encontrando la respuesta en el propio arte de la modernidad.
La naturaleza autoreflexiva del arte desde finales del siglo XIX llevaba consigo ya ese final inscrito por una causa existencial obvia, la conciencia de lo que se es pasa necesariamente por la conciencia de lo que no se es. Durante el siglo XX el arte se acercaría peligrosamente a este límite en el que se formula dejando de ser, borrando todo aquello que le es superfluo y llegando al limite de inentigilibilidad, manifestando una presencia-limite.
En toda manifestación artística existen nombres puntuales que han explorado este límite (que existe en el seno de todo arte por otra parte), en la pintura abstracta nos encontramos a los informalistas europeos y mas aun a la pintura vaciada de Ad Reinhart y en literatura la figura seminal de Samuel Beckett que narró el sinsentido del mundo a traves del sinsentido del lenguaje, podriamos seguir ampliando la lista.

El caso del cine es excepcional.
La naturaleza fotográfica del cine, su caracter eminentemente narrativo y su union a una industria y dispositivo tecnico descomunal hace que, para bien o para mal, alla permanecido casi invariable como forma artística, no obstante el cine también tuvo su modernidad y como en el resto de las artes la llevo asta el límite en algunas obras, no muchas, pero si suficientes.
En el cine todo sucedio en un solo siglo, todo en él es acelerado (de hecho, las vanguardias se dieron en el cine cuando este estaba en su grado mas primitivo y no al reves), hubo un momento en que el clasicismo, la modernidad e incluso la posmodernidad cinematográfica se dieron al mismo tiempo, y si el cine moderno surge en los cincuenta, en los sesenta ya encontramos esas cintas que explorar su lenguaje hasta acercarlo a la no significación, asta llavarlo al límite del sentido. Son varios los titulos que se pueden citar, pero, aunque alguno explore mas abiertamente el fin del lenguaje tal como se entendia asta entonces, el que mas lejos llega es sin duda El año pasado en Marienbad da Alain Resnais y Alain Robbe-Grillett.
Este film, de una fascinante bellaza visual, explora las posibilidades espaciotemporales del cine asta borrar en él todo indicio espaciotemporal. Se trata de una interrogacion sobre la memoria y el lenguaje cinematografico que, como en el teatro y la novela de Beckett, lo lleva asta un punto de no significación k encarna la misma no significación del mundo.
Resnais afirma que cada cual puede interpretarlo como quiera (para mi es en Robbe-Grillett en quien recae el mérito del film (no puedo comprender de otra forma la devacle artística de Resnais tras este título), yo digo que no presenta ni exige interpretación (a pesar de los cientos de críticos que se empeñan en encontrar una) como mucho puede verse como reflexión en torno a la memoria, pero siempre mas en relacion a su borrado, a su fuga, a su precariedad necesariamente pendiente de la enunciación de tiempo y lugares (el año pasado en Marienbad), de palabras e imagenes, que como nos muestra la propia cinta, repitiendo escenas, apelando a la memoria del espectador y creando un microcosmos visual, nada significan fuera de la subjetividad, mucho menos en la pantalla de cine.






martes, 26 de enero de 2010

Viejas obras











Ahora si empezaré a colgar algunas obras de cuando empezé a pintar en serio, al comienzo del siglo XXI.

lunes, 25 de enero de 2010

Morton Bartlett. Rehaciendo la memoria.




Morton Barlett entra dentro de lo que se conoce como arte marginal, o sea el realizado en los márgenes de la industria-comercio-mundoestablecido-escena artísticos. Era maniaco-compulsivo lo que no evitó que se graduase en la universidad de Harvard, pero su formación "artística" era del todo autodidacta.
A pesar de ello se pasó treinta años de su vida construyendo muñecos, cosiendo ropa a mano para ellos y fotografiándolos en distintas actitudes cotidianas. Con ello Bartlett, que era huerfano desde los ocho años, reelaboró toda su infancia ficcionalizándola con falsos recuerdos y creó de paso la familia que nunca tuvo.
Lo realmente excepcional es que Bartlett no se limitara a construir esas figuras, de las que nunca se deshizo pero que amontonó en un armario, sino que las fotografiara, ejemplificando de esta forma la relación que mantenemos con la fotografía como indice de la realidad. Para él eran esas imágenes, ya tomadas y por lo tanto portadoras de un pasado, las que otorgaban validez a una falsa memoria. Sin embargo en este caso vemos como la fotografía sigue un camino inverso al que suele seguir, esto es, la transfusión de la realidad hacia la imagen, hacia el arte. Por el contrario vemos que son aquí las obras de arte las que fluyen hacia la realidad al ser fotografiadas, en la confusa mente de Barlett se daban condiciones similares a las que actualmente se presentan en la relación del ser contemporaneo con las imágenes.
El caso concreto de Bartlett nos muestra, de hecho, una tendencia general en nuestro mundo que se evidencia cada vez mas inmerso en una realidad imaginaria, una realidad en la que las imágenes se han vuelto mas reales que lo real.

domingo, 24 de enero de 2010

Algo muy reciente




Para empezar tenia pensado colgar imagenes de viejos cuadros mios, por aquello de una pequeña retrospectiva como apertura, pero llevo toda la tarde leyendo una serie de textos de Jean Baudrilard en torno al arte actual para mi tesis y me han dejado tan descorazonado que he desechado la idea. Si malos me parecian antes mas aun ahora, así que prefiero esperar un par de dias para reposar y dejo dos imagenes que formaran parte de una obra en proyecto (formada por aun no se cuantas) en torno a la obsesion compulsiva y uno de mis temas favoritos: la relación entre el yo y las imagenes. En ellas podemos ver solo el principio y el final de un proceso que transformará la imagen de alguien en algo parecido a la virgen de Caravaggio.
Me es mas facil con algo no acabado y que por tanto aun puede alterarse e incluso desacerse.
Que cabrón el Baudrillard...